¿Quién era Pablo Palacio?

Hablar de Pablo Palacio, es por ende tratar del mayor ente de la literatura Ecuatoriana,  se destaco en el género de la Narración, sus  obras pueden claramente clasificarse como  vanguardistas  por tener una  naturaleza absurda, algo  grotesca e irreverente. Desconocido por su padre al nacer, y muerta su madre cuando él apenas tenía seis años, a la edad de tres años recibió un golpe en el cráneo que le dejó una profunda cicatriz para toda la vida, tuvo que ser educado por un tío suyo que le aposto por enviarle a la Ciudad de Quito y que ingrese a la Universidad Central ganó premios en Loja. Estudió en la escuela de Hermanos Cristianos y en el colegio Bernardo Valdivieso de la  ciudad de Loja. En 1925 se graduó en Jurisprudencia por la Universidad Central. Ejerció como profesor de Filosofía y Literatura en la misma Universidad, como subsecretario del ministerio de Educación, cuando era dirigido por Benjamín Carrión, y como subsecretario de la Asamblea Nacional Constituyente en 1938. Como se puede establecer claramente Pablo Palacio luego de su título en la Universidad Central sus intensiones se vieron encaminadas a la política.

 

En su narrativa surgen seres anormales, poco comunes, investigadores que elaboran hipótesis absurdas, no sabemos si ya desde aquí el autor hace un poco de sátira al sistema, también se describen  casos clínicos, personajes dotados para el ridículo, todo ello manejado desde la ironía de un humorismo deshumanizado. Esta búsqueda por la anormalidad que persigue el descrédito de la realidad es una huida del lugar común. Al proyectar  agrias polémicas con los escritores y críticos de tendencia realista, Pablo Palacio produjo escándalo en su tiempo por su arte profundamente antirromántico, que practicaba la ruptura del tiempo lineal y la afirmación de su discontinuidad, y que exploraba el humor ácido y el desenfado en sus narraciones. En un periódico muy conocido de la región se publico una de sus obras “Un hombre muerto a punta pies”  el cuento fue publicado como una noticia verídica, la mayoría de sus obras no toman en serio lo real y propician el ideal de transformar en texto la pequeña realidad, de inventarla desprestigiándola, produciendo una literatura creada en base al juego de niveles de realidad, para muchos críticos construir sus obras en base a este estilo no da descanso al lector en un intento de parafrasear al autor. 

 

Por Juan Calderón Imagen

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